Una vez más el CEPA Caligrama se vuelca con la cultura

El 11 de abril el Centro de Enseñanza para Personas Adultas Caligrama fue centro de la cultura en Torrelavega. La conferenciante Elisa Delibes nos deleitó con un Miguel Delibes padre.

Conocida es la prolífica carrera de Miguel Delibes. Sus obras han dado la vuelta al mundo, sus 18 premios y reconocimientos lo avalan -entre ellos, tan prestigiosos como el Príncipe de Asturias o el premio Cervantes-. Sin embargo, su hija en esta conferencia nos desvela a un Delibes de casa, un Delibes padre.

Elisa nos cuenta cómo fue su vida real. Ella vivió 58 años con su padre y, con una elocuencia maravillosa, relata las luces y las sombras de Miguel Delibes, y nos cuenta que, en realidad, el premio que más ilusión le hizo fue el premio Nadal.

Era un hombre terriblemente pesimista. Cuando algo iba bien, siempre era cauteloso esperando lo que venía después, siempre algo malo. Elisa ironiza maravillosamente las neuras de su padre y lo recuerda con un humor maravilloso, el mismo que, según relata, tenía su padre.

Con ese mismo humor, Elisa narra cómo Miguel Delibes dice «no recojo un premio más» y los Reyes de España le llevaron el premio a su casa.
Un Miguel Delibes para el que lo más importante era su familia, trabajo, todo lo del mundo para que sus ocho hijos tuviesen una vida tranquila y unas vacaciones -para él imprescindibles- en Suances y en Molledo.

Amante del deporte y de la caza mucho más, Elisa nos descubrió también a un hombre que fue genio y genial, no había palo que Delibes no tocase: caricaturista, periodista, abogado, historiador, escritor polifacético era.

Después de deleitarnos noventa minutos con sus vivencias íntimas del gran escritor cántabro de nacimiento y vallisoletano por vida, concluye con una ronda de preguntas.

Yo le hago una pregunta que, en realidad, llevaba en mente con gran curiosidad.

P. – Buenas tardes, soy alumna del taller de prensa y me gustaría hacerle una pregunta.
R.- Adelante, muy amablemente.

P. – ¿Cómo era llegar a casa con las notas de fin de curso?
R.- ¡Uy! ¡Terrible! Eso era de temer. Era extremadamente exigente con las notas, teníamos pánico a ese momento. Menos mal que la mayoría de nosotros éramos buenos estudiantes. Aunque él, luego, no sabía en el curso que íbamos. Eso es algo que ninguno de nosotros hemos repetido con nuestros hijos.
P. -¿[Miguel] Siempre estuvo de acuerdo con las adaptaciones cinematográficas de sus novelas?
R.- De todo. De algunas sí, de otras espantado. Pero era consecuente y decía «si vendí los derechos me aguanto, es lo que hay».

Esto fue todo una lección de vida, y cultura

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