Los Nuevos Quijotes

La semana pasada en el Taller de prensa, los alumnos han dejado volar su imaginación, realizando una tarea que consistía en crear un relato ingenioso donde un personaje perdiese la cordura por algún motivo actual, acercándonos así, aunque lejanos en el tiempo, a una de las obras de la literatura española más universal: Don Quijote de la Mancha.

Aquí están algunos de sus relatos.

El Quijote también cabalga en la actualidad

Por Aurora Rodríguez

Estaba Pancho paseando por la Viesca a la hora de la siesta para bajar su oronda panza, al llegar al Malecón, vio que venía su amigo Vicen-móvil, que así le llamaban por su obsesión exagerada a la telefonía

-¡Pardiez!, Vicen-móvil, ¿Qué te ocurre? Estás todo acalorado, y un tanto desencajado.

-¡Ay! amigo Pancho, que desdichado soy, el móvil no está operativo, y sin embargo oigo voces, cantos, y música, y   pi, pi, pi… que no me deja dormir. Tengo una desazón, un dolor, el móvil sigue en silencio. El aparato muerto está, y otro no me puedo comprar, pues en la dentadura nueva me lo he de gastar, ya que con la de ahora no puedo hablar, ni comer esas delicias de duelos y quebrantos que me hace la parienta cada sábado, ¿no tendrás un móvil para prestar, o regalar?

-No, Vicen-móvil, sin él tendrás que pasar, regresando la cordura a tu ser, volverás a dialogar, y no a través de una máquina, si no de verdad, de este modo, recuperarás amigos y familiares, ahora perdidos por tú obsesión hacia ese móvil infernal, que no te deja pensar.

Recordando a Don Quijote de la Mancha

Por Jacoba Alea

En un lugar de Cantabria de cuyo nombre no quiero acordarme vivía una joven de delgada figura, era adicta a su móvil, no podía estar sin él, caminaba encorvada por las calles mensajeando y mirando las novedades de su Facebook. Un buen día perdió su móvil y eso fue su perdición, enloqueció por completo, corría por las calles sin rumbo, intentaba sacarles el móvil a todos los que se cruzaban por su camino, no reconocía ni a sus padres ni amigos. No había como restaurar su cordura. Anduvo por montes y hermosos parajes, pero al oír el canto de los pájaros para ella eran mensajes que del cielo provenían, creía twitear y mensajear con las nubes, vagaba sin rumbo.

Sus padres la buscaron por las montañas y el mar hasta que por fin la encontraron, y finalmente, su odisea terminó al recibir un nuevo aparato. Al tenerlo de nuevo entre sus manos valoró su experiencia, y se percató de que hay otra vida mucho más enriquecedora, alejada de su fanatismo por la tecnología.

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